Desde que tengo memoria, la joyería siempre ha formado parte de mi vida. Mi abuela era comerciante de oro e iba con su coche por los pueblos cercanos a mi ciudad vendiendo joyería.

Supongo que de una forma inconsciente eso me influenció. Siempre sospeché que tenía sensibilidad para el arte y el día que cogí un soplete para fundir plata por primera vez descubrí la manera para expresarme de una forma creativa.

Terminé mis estudios como técnica en orfebrería y viajé a Londres. Allí viví tres años, tenía un pequeño taller en mi habitación y conecté con la joyería contemporánea, por lo que decidí volver a España para continuar mis estudios en Joyería Artística y Diseño.

Y aquí estamos, con un corazón y unas manos dispuestas a compartir mi pasión con el mundo. Gracias infinitas por acompañarme en una de las mayores aventuras de mi vida.

Carrito de compra